Cuando menos un amigo continúa leal a Padrés

Cuando menos un amigo continúa leal a Padrés

Carlos MONCADA OCHOA Constituye una de las penas más profundas para el ser humano descubrir que aquel con quien compartimos apuros y éxitos, con qu

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moncadaCarlos MONCADA OCHOA

Constituye una de las penas más profundas para el ser humano descubrir que aquel con quien compartimos apuros y éxitos, con quien gozamos el chiste y la alegría, a quien sentamos a nuestra mesa y ayudamos con gusto económicamente, nos da la espalda cuando es uno quien necesita el apoyo de un amigo.

Nadie debe estar pasando por esta amarga experiencia de tan evidente manera como el ex gobernador Padrés. Compartió la productiva corrupción con sus colaboradores más afortunados y también con empresarios de los que salen retratados muy serios en “El Imparcial” cuando celebran sus bodas de plata o bautizan niños, y dejó que algunos de su gabinete hicieran dinero por iniciativa propia y fingió que no se daba cuenta. Creyó que había hecho amigos y se equivocó.

Con excepción de quienes tienen un ingreso alto y seguro, como los diputados, una que otra vez hacen como que defienden a su jefe, pero los demás se hacen los occisos (traducir esta palabra al lenguaje de cantina). Esconden ls fotos que les tomaron junto al prófugo de hoy y se alejan del grupo en el que se comienza a hablar del trabajo del ISAF o de la Fiscalía anti Corrupción.

Sin embargo, la tremenda tristeza que genera la traición, abierta o simulada, de quienes ayer lambisconeaban, se desvanece si un amigo, al menos un amigo, se conserva leal. Y Padrés disfruta de esa suerte: hay un amigo que no ha cambiado, que lo defiende, que no altera su punto de vista. Se llama Manlio Fabio Beltrones.

El 15 de septiembre del año pasado, a unas horas del vibrante discurso de la gobernadora Pavlovich y de su promesa de perseguir con instrumentos legales a quienes no alcanzarían a gozar de lo que habían robado, Beltrones dijo a la prensa que no era partidario del linchamiento. Discrepó del criterio de la gobernadora y se puso del lado de Padrés.

No era la primera vez que lo hacía. Lo dijo en plena campaña, cuando en el comité estatal del PRI arreciaba el bombardeo al “señor de los caballos” y demás miembros de la banda. En la segunda oportunidad, la de 2015, doró la píldora diciendo que si hubiera acciones dentro de la Ley y pruebas, las apoyaría. Antes que terminara aquel mes de septiembre, se creó la Fiscalía anti Corrupción y las pruebas llovieron.

Pero si de pruebas se trata, la de lealtad que dio Beltrones a su amigo, ahora que vino a presentar el libro de un chiapaneco, es irreprochable: repetir por tercera vez que no está de acuerdo con el linchamiento de Padrés. La investigación ha sido tan eficaz, que las acusaciones están confirmadas y hay orden de aprehensión. ¿Cuál es el linchamiento?

El cariño de amigos es en este caso tan profundo, que las razones legales salen sobrando. ¿Qué motivo se encuentra en el fondo de esta actitud? Maliciosos, nos apresuramos a mencionar la posibilidad de intereses económicos o políticos, o una combinación de ambos. Pero ¿por qué no imaginar que en el estercolero ha brotado la blanca flor del afecto, y nada mas?

carlosomoncada@gmail.com

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