Contradicciones insalvables

Contradicciones insalvables

La muerte de Luís Donaldo Colosio, inmortalizó su famoso discurso del 6 de marzo de 1994

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Por Alberto Vizcarra Ozuna

La muerte de Luís Donaldo Colosio, inmortalizó su famoso discurso del 6 de marzo de 1994. Sonó fuerte aquella frase de Colosio cuando señaló que era hora de que los logros macroeconómicos presumidos por el gobierno se reflejaran en el bolsillo de los mexicanos. Hubo quienes interpretaron estas palabras, no solo como un alejamiento de Carlos Salinas de Gortari, sino como la advertencia de un distanciamiento del candidato del PRI con el naciente modelo económico neoliberal, que no tenía otra cosa que ponderar más que los llamados logros macroeconómicos. 

Transcurrieron cuatro sexenios y los presidentes siguieron ponderando la estabilidad en las variables macro económicas, con saldos por demás mediocres en el crecimiento económico y la creación de empleos. Un día después de la celebración del triunfo electoral en el Zócalo, en su conferencia mañanera, el presidente Andrés Manuel López Obrador, sin posibilidades de presumir crecimiento económico en el primer semestre de su gobierno, hace lo mismo que los llamados presidentes neoliberales: destacar los equilibrios macroeconómicos como un logro no reconocido por los críticos.

Por dieciocho años, López Obrador, fue un crítico sistemático de los gobiernos que presentaron como buenos los datos de la “estabilidad económica”, y definía a esa política como la causante de la corrupción, el desempleo, la pobreza y la violencia. Ahora recurre a esas mismas variables como signos de buenos resultados y se queja de que no sean valoradas como logros de su gobierno. Desconcertante y contradictorio ver a López Obrador, presumiendo el fortalecimiento en la relación peso-dólar, la inversión extranjera, control en la inflación, crecimiento en la reservas en dólares y la llegada de las remesas de los mexicanos radicados en los Estados Unidos. Al mismo tiempo que reconoce que la economía nacional no creció en el primer semestre de su gobierno y que el problema de la falta de empleo se tiene que atender.

Han sido recurrentes los momentos en que López Obrador, identifica a la política económica neoliberal como la causante de la descomposición social que llevó y tiene al país en una situación de seguridad totalmente desbordada. Sin embargo, en el ejercicio de su gobierno, no ha dado un solo indicio de que se dispondrá a desmantelar el modelo que por una generación entera le impidió al país su industrialización y crecimiento.

  • Todo se hace descansar en nuevo redistribucionismo presupuestal. Estimular la capacidad de consumo sin hacer crecer la economía, es un contra sentido. Desde la aparición de los programas de solidaridad, el monto del presupuesto destinado al gasto social ha registrado un constante y notable crecimiento. Ha operado como el aliado principal del modelo económico neoliberal, que con sus políticas contraccionistas y de sometimiento a los mercados financieros genera millones de lesionados sociales. Dolores que se atenúan con el gasto social que crece en proporción al decrecimiento económico. 
  • Hay que recuperar la capacidad nacional de crédito, para que la inversión pública vuelva a ser el factor de arrastre de la economía y diversificar las relaciones internacionales que permitan acuerdos de inversión en grandes proyectos de infraestructura relacionados con la gestión de más agua, transporte y energía. Lo cual implica empezar a desmontar, en materia financiera, monetaria y de gasto público las estructuras del modelo económico neoliberal. Cosa que hasta el momento no se advierte, por el contrario, en cuanta oportunidad tiene, el presidente reitera que las políticas macro económicas de los últimos treinta años se mantendrán inalteradas. A la Secretaría de Hacienda no le importa que el presidente condene al neoliberalismo en su discurso, mientras ellos siguen ejerciendo el modelo en la práctica. Así no habrá crecimiento, no habrá desarrollo, en consecuencia tampoco empleo y la pobreza seguirá creciendo.