Construye tus propios logros sin apropiarte de los ajenos

Construye tus propios logros sin apropiarte de los ajenos

Muchas veces nos encontramos con personas que no construyen sus propios logros, si no que se apropian de los logros de los demás. Utilizan el triunfo ajeno como algo propio, aprovechándose del aplauso inocente de los demás. Piensan que nadie descubrirá su secreto y se alimentan del reconocimiento que le ofrecen, ciegamente, los otros

Huellas del corazón
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Amar demasiado nos destruye

Muchas veces nos encontramos con personas que no construyen sus propios logros, si no que se apropian de los logros de los demás. Utilizan el triunfo ajeno como algo propio, aprovechándose del aplauso inocente de los demás. Piensan que nadie descubrirá su secreto y se alimentan del reconocimiento que le ofrecen, ciegamente, los otros.

El problema es que por mucho que mintamos, o engañemos, nuestra conciencia corre más rápido y siempre nos adelantará, mostrándonos la verdad. Hay casos conocidos, y otros que pasan desapercibidos, pero que están a la orden del día, como son los casos de plagio de tesis doctorales, de contenidos de Internet (ilustraciones, entrevistas, escritos…), o de otras creaciones como son las musicales o las literarias.

El plagio esconde la necesidad de obtener reconocimiento
También hay personas que crean mentiras acerca de su identidad como una manera de ensalzar lo “importantes” o valiosas que son. Desde las mentiras constantes y continuas mediante las que uno inventa la vida que desearía para sí y la expone ante los demás, a aquel maquillaje de los logros para que estos parezcan de un calado más alto. Para algunos todo vale en este juego en el que se busca saciar el hambre de reconocimiento.

Si en la mirada sobre estas personas vamos más allá de este engaño y autoengaño, probablemente encontraremos una necesidad de validación externa hacia la persona que somos. Una necesidad de reconocimiento tan intensa que necesita de la invención porque la propia realidad no la satisface. Así, el fin justifica los medios, y si ello implica apropiarse de un logro ajeno para alimentarse del reconocimiento que debería pertenecer a los demás, lo harán.

¡Alerta! Mentira a la vista

No obstante, todo ello implica alimentarse de algo que no es auténtico. El “público” no aplaude a su persona, no aplaude a su creación. Aplaude a la creación de otro y esa es una penosa verdad con la que convive. La verdad que su conciencia le grita cada día durante esos instantes en los que el espejismo desaparece y la mentira no puede tapar la verdad.

Generar tus propios logros es acercarte a tu verdadera esencia

Pero… ¿por qué no crear tus propios logros? ¿Para qué plagiar los ajenos? Qué mejor regalo hay que recibir el aplauso sincero y honesto de los demás ante lo que uno crea. Siempre habiendo recibido antes el propio aplauso y el propio abrazo hacia lo que uno es y hacia lo que uno ha creado.

Engañarse a uno mismo, y en consecuencia engañar a los demás significa alejarnos de nuestra esencia primigenia. Es querer ser quien no se es. Es no esforzarse en crear y originar algo propio. Es conformarse con algo fácil, pero que a la vez deja una impronta en forma de argumento poderoso para que nuestra conciencia nos castigue.

Mentir o lo contrario a ser auténtico

Estas alegrías “falsas” o no auténticas, no duran mucho y tienen los días contados. Toda mentira, al fin y al cabo, es temeraria. Cubre muy poco y lo habitual es que termine cayendo, dejando de esta manera expuesto al impostor, que en muchas ocasiones tiene que volver a mentir para no quedar al descubierto.

Construir tus propios logros, y generarlos desde ti, te hará ganar en autenticidad. Te acercará a quién eres, con tus luces y con tus sombras. El producto que tú generes será tuyo, y nacerá de tu ser más genuino. Fabricarás verdad y ello te hará libre. Libre de tener que engañar, libre de tener que ocultar, libre del peso de sostener algo que no es tuyo. Además, te dará una poderosa razón para estar orgulloso.