Con el Papa o sin el Papa, adelante con el foro de Juárez

Con el Papa o sin el Papa, adelante con el foro de Juárez

Carlos MONCADA OCHOA    Saber que el Papa se encuentra en territorio mexicano, bajo el mismo cielo que nos sirve a todos de techo, debe ser emocion

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Carlos MONCADA OCHOA

   Saber que el Papa se encuentra en territorio mexicano, bajo el mismo cielo que nos sirve a todos de techo, debe ser emocionante para los católicos, aunque no tengan la posibilidad de verlo más que en la televisión. Pero su presencia en los foros para la seguridad que presidirá el presidente de la República electo, no tendría la menor consecuencia.

  Claro que los creyentes rezarían con mayor devoción, pero a nadie se le ocurre que los fieros asesinos del crimen organizado se dirigirían de rodillas a Ciudad Juárez, para caer postrados ante Su Santidad pidiéndole perdón entre lágrimas por haber derramado sangre.

   Hay que dejar al margen la fantasía. La terrible situación no se resolverá con un milagro o una serie de milagros, uno para cada entidad federativa, sino con estudio y perspicacia. Un sonorense, Alfonso Durazo, se sacó la rifa del tigre: como futuro secretario de Seguridad será el principal responsable de concretar las medidas y estrategias que se aprueben

  Pero no es el único responsable. He aquí una afirmación que debe considerarse la piedra de toque para avanzar a la solución. El modesto agente de policía que rechaza el cohecho del agresor al que acaba de detener, y lo lleva a la presencia del juez para que lo encierre; el soldado que se opone a la orden del oficial para proteger al narco; el presidente municipal que cesa al jefe de policía que se droga, todos estos servidores públicos contribuyen, con esas acciones que no aparecen en los medios, a mejorar la seguridad.

  Salir a la calle a pepenar delincuentes, sacarlos de los burdeles y las cantinas, peinar los bosques en donde tienen sus guaridas, ayudarán a la causa. Pero más ayudará ubicar a jefes policiacos, agentes del Ministerio Público y jueces corruptos que mantienen vivas e indemnes a las mafias. Tal vez quien lee estas líneas, si reflexiona, descubrirá que en su entorno hay una forma de ayudar. Vayamos de menos a más sin aflojar el paso.

  (El Papa es jefe del Estado del Vaticano, y atiende las invitaciones de otros jefes de Estado, como lo será López Obrador, pero todavía no lo es. Por añadidura, sacar a viajar al Papa, el actual o cualquiera que haya tenido el cargo o lo tuviere en el futuro, implica preparativos que no se pueden realizar en corto tiempo. De manera que…, mejor olvídenlo)

 

¡QUÉ MONSERGA EL PT!

  Ese personaje que vive, junto con su parentela, del Partido del Trabajo, está clavado como personaje de una película mexicana. Lástima que ya no viva Juan Orol para que la dirija.

  Su reclamación de más cargos y chambas porque se colgó de la ola llamada MORENA es risible. Hace tres años estuvo a punto de perder su registro y lo salvó el priista Manlio Fabio Beltrones. El dueño del PT, Moreno Berry, nunca ha dicho un discurso de provecho o defendido con éxito a un trabajador o contribuido a meter a la cárcel  un corrupto.

  Mientras se abren las esperanzas de verdadera democracia en México, esa cosa se mantiene ahí, como la costra adherida a la piel que no se cae con agua y jabón. Hay que echar mano del bisturí.

 

carlosomoncada@gmail.com