Con el Banco de México hemos topado Andrés Manuel

Con el Banco de México hemos topado Andrés Manuel

Andrés Manuel López obrador, enfrenta los problemas del mecánico que pretende desarmar un trascabo con llaves milimétricas. Cumplir las promesas de campaña bajo los esquemas macroeconómico neoliberales es por de más inviable

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Por Alberto Vizcarra Osuna

Andrés Manuel López obrador, enfrenta los problemas del mecánico que pretende desarmar un trascabo con llaves milimétricas. Cumplir las promesas de campaña bajo los esquemas macroeconómico neoliberales es por de más inviable. Los últimos treinta años arrojan evidencia suficiente al respecto. Ningún fórmula novedosa de redistribución del presupuesto público, ningún mecanismo de asistencialismo social acompañado de una nueva retórica, ni las presumidas mediadas contra la corrupción – como tampoco los recortes en sueldos y otras acciones de austeridad- le darán al país la capacidad para retomar los ritmos de crecimiento económico que le apremian después del letargo sufrido por más de una generación.

Recientemente, los burócratas del Banco de México (BANXICO), con el lenguaje críptico del monetarismo, se encargaron de recordárselo. Le advierten al presidente electo la máxima de la política monetaria de los últimos treinta años: el objetivo del Banco de México, no es que la economía crezca, es el control de la inflación. Con ese objetivo anti-inflacionario, le avisan a López Obrador que en el 2019 la economía nacional se mantendrá en el crecimiento mediocre que ha sostenido durante las últimas tres décadas. La sentencia del gobernador de BANXICO, Alejandro Díaz de León, es una condena emitida desde una entidad cuya autonomía la despoja de toda responsabilidad sobre las consecuencias sociales y económicas que tiene y ha tenido su política monetaria restrictiva. Ejercen una dictadura que reclama ser vista como sacrosanta.

La respuesta de López Obrador a estos señalamientos de Díaz de León, fue débil y limitada, al decir que si hay desequilibrios macroeconómicos en su gobierno, esto será culpa del Banco de México. Es responsabilidad fundamental del presidente de la república garantizar el crecimiento económico, aunque esto implique modificar la política monetaria que indebidamente se ha separado de toda obligación por la suerte de la economía. El imperativo de la Cuarta Transformación debe asegurar recuperar soberanía sobre la política de crédito y monetaria, porque la mayoría de la población espera solución a los problemas y no un reparto de culpas.

El presidente electo debe pasar de la retórica anti-neoliberal, a las acciones que empiecen a desmontar las estructuras del neoliberalismo, como este lastre de la política monetaria del Banco de México. La mayoría legislativa de la que goza en el Congreso de la Unión, está en capacidad de introducir las reformas constitucionales pertinentes para que los cometidos anti- inflacionarios del BANXICO, se vinculen obligadamente al crecimiento de la economía nacional, en el entendido de que el verdadero remedio contra la inflación es un vigoroso crecimiento de la economía con la consecuente ampliación de la base tributaria, el incremento en la recaudación y el fortalecimiento de un círculo virtuoso en donde el cumplimiento de las metas anti-inflacionarias no implique el estancamiento, el desempleo y la pobreza de millones de mexicanos.