Bien que el Ayuntamiento busque la anulación del contrato de luz

Bien que el Ayuntamiento busque la anulación del contrato de luz

Aunque en ocasión reciente el Cabildo de Hermosillo había resuelto parar el plan de la alcaldesa para anular la contratación con la compañía que renueva las redes de iluminación, me parece bien que ahora haya tomado otro camino y ande buscando bases legales para deshacerse de ese compromiso, o al menos, pienso por mi cuenta, disminuir a límites razonables la apabullante erogación

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Carlos MONCADA OCHOA

  Aunque en ocasión reciente el Cabildo de Hermosillo había resuelto parar el plan de la alcaldesa para anular la contratación con la compañía que renueva las redes de iluminación, me parece bien que ahora haya tomado otro camino y ande buscando bases legales para deshacerse de ese compromiso, o al menos, pienso por mi cuenta,  disminuir a límites razonables la apabullante erogación.

   No digo que me parece bien porque vea por algún lado el resquicio legal que los abogados del Municipio podrían aprovechar. Para eso tendría que tener el contrato respectivo y ponerme a estudiarlo, lo que afectaría las actividades que me dan para sobrevivir (y para pagar los recibos de la luz). Lo manifiesto porque todas las autoridades están obligadas a quemarse sesos y pestañas averiguando cómo alivianar el pesado gasto público.

  No dejo de recordar la insistencia con que el anterior presidente municipal, cada vez que hablaba de la modernización del alumbrado nos decía a los ciudadanos que no nos costaría nada. No me explicaba, como tampoco se lo explicaban los demás vecinos, cómo estaba eso de que no pagaríamos una obra tan costosa.

  Me puse a investigar si la compañía estaba formada por damas de la caridad y émulos de Francisco de Asís, pero, desde luego, no era ni es así. Lo que tal vez el alcalde quería decirnos es que la cuota que nos rebajan para el alumbrado público no nos la aumentarían, y actuaba como si al salir los millones de pesos del presupuesto no fueran millones acumulados con las contribuciones de todos.

  De modo que hay que seguir adelante con el estudio del caso, amigos abogados, con suerte sientan un precedente para futuros aprietos parecidos. Y, si no es mucho pedirles, y ya que van a hacerla de investigadores, ¿podrían averiguar en que quedó aquella queja, que no llegó a denuncia, de la presidenta municipal, de que un miembro de la empresa iluminadora había intentado cohecharla con 50 millones de pesos?

  Se trata, si tal hecho existió, de un delito. Y salvo que la Ley se haya cambiado en las últimas horas, todo el mundo sabe que los delitos deben investigarse y, en su caso, sancionarse.

¿INVADIR ESTADOS UNIDOS?

  Nunca han sido santos de mi devoción los tres que forman la “fórmula financiera”, y que todos los días nos “orientan” por radio y televisión en materia económica. Me caen gordos cuando se tutean ostentosamente con bien conocidos millonarios y con altos funcionarios de Hacienda, especialmente los de pasados sexenios. O tal vez no es que me caen gordos no más porque si, sino por alguna pequeña envidia de mi parte.

  El caso es que la señora gordita que hace el trío de economistas, María del Carmen, por primera vez me inspiró ayer simpatía porque dio una opinión lógica y clara sobre el arreglo del problema arancelario. 

  ¿Y por qué algunos se han enojado con el convenio que consiguió México?, preguntó. ¿Creen que hay muchas opciones cuando el gobierno de la Casa Blanca es el adversario? ¿O esperaban que se lanzara el ejército mexicano a invadir los Estados Unidos?

  Su posición es lógica, repito. Aunque la idea de invadir… no está nada mal.

carlosomoncada@gmail.com