¡Alto! Que no ponga el ISSSTESon como tramposa a la Universidad

¡Alto! Que no ponga el ISSSTESon como tramposa a la Universidad

El rector de la Universidad de Sonora tomó la opción lógica de que se firme otro convenio con el ISSSTESon sobre la base de que los universitarios harán sus pagos futuros de acuerdo con lo que indica la Ley

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Carlos MONCADA OCHOA

   El rector de la Universidad de Sonora tomó la opción lógica de que se firme otro convenio con el ISSSTESon sobre la base de que los universitarios harán sus pagos futuros de acuerdo con lo que indica la Ley.

  Hay otros aspectos lógicos que deben atenderse, no por parte de la Casa de Estudios sino de la dependencia gubernamental, y que han de comenzar por dar fin a la cantaleta de que la Universidad le debe al Instituto quien sabe cuántos miles de millones de pesos.

  ¡La Universidad no le debe nada! En el tiempo del gobernador Bours se ajustaron las cuotas patronales y de los derechohabientes y se logró poner a flote las finanzas del ISSSSTESon, y se concedió a los trabajadores universitarios, mediante convenio, que el porcentaje de sus aportaciones fuera menor. Y pagaron conforme lo acordado. Ellos no inventaron el convenio, fue el resultado de las voluntades de las partes.

  Mientras duró aquella administración, los pagos se ajustaron a lo prescrito en el convenio y lo mismo ocurrió durante la administración de Padrés y durante los años que lleva la de Claudia. Los funcionarios de Hacienda, la Tesorería y el propio ISSSTE recibieron el porcentaje indicado por el gobierno y ninguno de ellos protestó. Y seguirían pagando lo mismo hoy en día si no hubiera aparecido EL GRAN LADRÓN DE PADRÉS y hubiera dejado vacías las arcas de la institución.

  A mayor abundamiento, aunque ya se ha señalado en otra oportunidad, hay que recordar que durante la gestión del rector Marco Antonio Valencia, hace cas 15 años, se firmó por parte de la Universidad que las cuotas que le correspondía pagar a sus trabajadores, se le descontaran del subsidio que da el Gobierno del Estado y que las entregara directamente al Instituto. No se sabe que en el curso de los años los funcionarios se hayan quejado de ese acuerdo.

  Dejen de calumniar, pues, a la Universidad y que quede claro  que el compromiso de pagar de acuerdo con la Ley no es retroactivo; será de aquí para adelante.

¿NO ES MÁS FÁCIL HABLAR CLARO?

   Una diputada promueve una iniciativa para que se establezca el “ingreso involuntario” a las instituciones de salud, para ser tratados, de los enfermos mentales.

  Esos “ingresos involuntarios” han existido  siempre, aunque nunca les han llamado así. Los dementes que ponen en riesgo su integridad física y la de terceros porque no tienen conciencia ni control de sus actos, eran recogidos por la autoridad y llevados a un hospital, donde lo había. El problema es que nos los tenían todos los municipios ni los tienen aún, y suele suceder que el hospital apropiado a veces no cuenta con cupo para un enfermo más.

  Toda ley debe redactarse en términos sencillos y directos para que la entendamos los ciudadanos. El ingreso del enfermo que deba ser internado en un hospital o sanatorio o granja sin su voluntad expresa, porque no se halla en aptitud de manifestarla, no será involuntario sino forzoso. ¿Qué tiene de malo utilizar la palabra exacta?

  Y la verdad es que no será legalmente involuntario, pues como requisito exige la iniciativa que autorice el internamiento un familiar del incapacitado, es decir, habrá una voluntad que suple a la que no puede expresar el enfermo.

  (Estoy en el supuesto de que la diputada ya tiene en su poder el número de camas disponibles en Sonora para tratar estos enfermos, la ubicación de los hospitales y una lista de los especialistas preparados. Digo)

carlosomoncada@gmail.com