¿Aguantarán un mes y medio a su presidente los empalmenses?

¿Aguantarán un mes y medio a su presidente los empalmenses?

Carlos MONCADA OCHOA   Es frecuente que uno escuche opiniones contradictorias de los presidentes municipales. Dicen que es bueno los que vivían en

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Antes de crucificar a la Suprema Corte, hay que informarse

Carlos MONCADA OCHOA

  Es frecuente que uno escuche opiniones contradictorias de los presidentes municipales. Dicen que es bueno los que vivían en un barrio oscuro y el alcalde les puso alumbrado; el mismo alcalde es malo para los que necesitan el agua potable que no llega hasta su colonia. Lo  no frecuente es que TODOS los habitantes de un municipio reprueben por igual a su presidente municipal.

  Es el caso de Empalme: los tiene hartos a todos. El aspecto más negativo, a mi juicio, no se relaciona con obras y servicios públicos, sino con los pagos atrasados que debe a los funcionarios y empleados del Ayuntamiento. Es un problema humano que no debería presentarse en ningún Municipio del país.

  El trabajador le hace un préstamo a la autoridad: trabaja quince días y no cobra hasta el final de la quincena, mientras eso llega, está prestándole al gobierno su trabajo. Lo que recibe a cambio no es una fortuna, y cuando amanece el día de cobrar aguarda con impaciencia su pago para abonar deudas y arreglárselas para la quincena que comienza.

  Imagine el lector salir de la tesorería con las manos vacías y promesas vagas que, en el caso de los empalmenses, se acumulan sin esperanzas de que les cumplan.

  Nos informan que el presidente municipal, lejos de dar la cara a su responsabilidad, no asiste a las oficinas. Los que nunca han amanecido sin alimentos ni dinero para darle a su familia, recomendarán a los abnegados rieleros que aguanten, que dentro de mes y medio habrá otras autoridades. ¿Qué comerán mientras? ¿Cómo pagarán los servicios públicos? ¿Y por qué va a irse tan campante el responsable o responsables de este desastre?

 

UNA ORACION POR ROGELIO MORENO COTA

   El periodista Miguel Ángel Moreno Cota, a quien conocí en la Preparatoria, me presentó a su hermano Rogelio hace unos 50 años, cuando Rogelio era todavía seminarista. No siguió ese camino mucho tiempo, abandonó los estudios aunque con la impronta del catolicismo en su conciencia para siempre.

  Cuando el periodista Carlos Argüelles, de la Ciudad de México, se estableció en Hermosillo y fundó “La Opinión”, en la década de los cincuenta, y luego “El Sonorense”, en 1963m formó equipo con Fortino León Almada y Rubén Parodi Montaño, y Rogelio se añadió a ellos. Me encontré con él de nuevo cuando era jefe de redacción de “El Sonorense”.

  Argüelles fue nombrado gerente general de la Lotería Nacional gracias a que había sido amigo de Luis Echeverría en la juventud de ambos. Entonces tuvo Rogelio ofrecimientos de Novedades y de Excélsior para incorporarse a uno u otro, pero luego de pasar allí una corta temporada prefirió volver a Sonora. Fue director de El inversionista” y vocero o encargado de relaciones públicas de la Unión Ganadera Nacional.

   En los últimos seis o siete años vivió un poco apartado de la vida social pues cuidaba lo más posible su salud, pero la enfermedad, como suele suceder, ganó finalmente la batalla. Fue hombre bueno de corazón, recto de costumbres y eficaz como periodista. De seco hablar, burlón y divertido cuando el asunto lo ameritaba, se sentía bien uno al decir: Rogelio es mi amigo. 

  Rogelio, mi amigo, ha fallecido. 

 

carlosomoncada@gmail.com