¡Adiós, Ricardo Anaya, good bye, au revoir, hasta nunca!

¡Adiós, Ricardo Anaya, good bye, au revoir, hasta nunca!

Carlos MONCADA OCHOA    No, pues ni modo de quejarse de que José Antonio Meade anduvo con rodeos al acusar a Ricardo Anaya o que le lanzó indirecta

¿Se quejan de los robos en Hermosillo? ¡Si ya igualamos a Londres!
Abatir la corrupción económica, bien, pero no olvidemos la electoral
Lo mejor que le puede pasar a Margarita Zavala

Carlos MONCADA OCHOA

   No, pues ni modo de quejarse de que José Antonio Meade anduvo con rodeos al acusar a Ricardo Anaya o que le lanzó indirectas. Nada menos que en la víspera del tercer y último debate le llamó “vulgar ladrón” y porque robó y “lo cacharon”. El candidato priista dio la sorpresa. Resulta que también sabe pelear rudo aunque, seguramente, con los pelos de la burra en la mano. Yo diría que, aunque tarde, ha encontrado el tono que arranca el aplauso y entusiasma.

   De acuerdo con las reglas de este debate, los candidatos no podrán abandonar su sitio y dirigirse a encarar a sus adversarios, como sucedió en el segundo, pero les estará permitido que exhiban documentos o carteles. Anaya replicó con una expresión escolar, dijo que Meade es “una mosquita muerta”. Pero como la temporada de las palabras quedó atrás, ¿qué documentos podrá exhibir, no ya contra Meade, sino en su propia defensa?

  Si el del tricolor se expresó con tan brutal franqueza, ha de ser porque acudirá con pruebas preparadas. Suceda lo que suceda, ha pasado demasiado tiempo sin que el del Frente haya contestado a los cargos, aumentados por los de panistas que lo acusan de haber falseado los documentos básicos del partido para hacerse de la presidencia. Arriba al tercer debate en el tercer lugar de los aspirantes, y quizás al terminar el Bronco exigirá para él ese tercer lugar. ¡Hasta dónde hemos llegado!

   Será interesante reflexionar en el daño que el derrumbe de Anaya hará a los candidatos de su partido que en Sonora compiten para otros cargos, por ejemplo, para el Senado. Antonio Astiazarán, que saltó graciosamente del PRI en el que se formó y probó las mieles de la política, al PAN, ha actuado como si poseyera méritos personales suficientes, al margen de los partidos, para ganar. Pero no sólo pesa en la balanza la corrupción de Anaya sino también, por reciente y por sus efectos destructivo, la de Padrés. 

PARA LOS RUMORES COMO SHORT STOP

  Es inevitable traerlo a colación ahora que la jefa de la oficina de la gobernadora, la eficaz Natalia Rivera, que veo como paradora en corto  de los rumores y las dudas sobre falta de transparencia en la actual administración. Lo hizo de manera elegante ante la prensa, pues no se atuvo a sus propios argumentos sino exhibió los datos duros del INEGI, la Auditoría Superior de la Federación y el ISAF nuestro, que mantienen al gobierno de Sonora al margen de sospechas.

  Los tres organismos lo mantienen como una de las entidades federativas con menos observaciones (162) en la cuenta pública de 2916; apenas dos años antes, con Padrés, era uno de los estados con más observaciones: 1,150. Era monstruoso.

  Natalia no escatima elogios para el equipo de servidores públicos que en niveles altos, medianos y modestos aportan su esfuerzo para no aflojar. Y se da el lujo de afirmar: “no estamos conformes”, porque si bien la comparación con los que se fueron realza lo que se hace hoy, van por menos observaciones y por mejor ubicación entre los diez de avanzada. Hay tiempo para lograrlo.

 

carlosomoncada@gmail.com