¡Adiós a la Universidad de Sonora!

¡Adiós a la Universidad de Sonora!

Antenoche, cuando presenté mi libro “¿Y Padrés, qué?”, no dije a quienes me hicieron el favor de asistir, excepto, en lo personal, a dos amigas, que el evento era también mi despedida de la Universidad de Sonora

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Carlos MONCADA OCHOA

Antenoche, cuando presenté mi libro “¿Y Padrés, qué?”, no dije a quienes me hicieron el favor de asistir, excepto, en lo personal, a dos amigas, que el evento era también mi despedida de la Universidad de Sonora.

A partir del primero de diciembre pasé a la calidad de pensionado, con la mitad del sueldo que ganaba y que me alcanzará para pagar la mensualidad de la hipoteca de mi casa.

Mi amor por la Universidad nació a primera vista el 25 de agosto de 1950. Hace 67 años, que no es mucho. Podría haber sido más.

Esa mañana madrugamos mi mamá y yo para ir, por supuesto caminando, a la Universidad que me pareció maravillosa. Siento bonito recordar que mi mamá me llevó, como también me consiguió alojamiento antes de regresar a Ciudad Obregón, nuestra tierra.

En estas décadas fui estudiante de Preparatoria, ganador del concurso de poesía a la reina, fundador del periódico Ariel como jefe de redacción y también del grupo cultural Sor Juana Inés de la Cruz, con Raymundo Galván y Miguel Ángel Moreno Cota, ambos fallecidos ya.

En los años que siguieron fui empleado del Departamento de Extensión Universitaria, encargado de prensa y director de la Revista Universidad. Al mismo tiempo, era estudiante de Derecho. Mi tesis profesional fue publicada como libro, mi primer libro, con algunas modificaciones.

Bajo el rectorado del doctor Moisés Canale se convocó un concurso de ensayo y obtuve el primero y tercer lugares. También gané un concurso de poesía (ahora me parece un sueño, pero no, ¡escribía poesía! Y por el bien de las Letras, dejé de hacerlo). Entonces era presidente de la Federación de Estudiantes el Guaty Iberri.

Me atreví a trasmitir semanalmente, por el Canal 8, un noticiario cultural, si mal no recuerdo, los miércoles.

Di clases sólo un semestre en la Escuela de Contabilidad y varios semestres en Ciencias de la Comunicación. Allí conocí, como alumnas, a muchachas que hoy son respetadas periodistas y también, claro, a muchachos que han seguido con éxito ese camino.

Terminé mi tarea docente con la clase de Derecho Constitucional en el Departamento respectivo y la de Literatura Sonorense, de la que fui iniciador, en el Departamento de Letras.

Fui miembro del Consejo Editorial de la revista Universidad y luego del Comité Editorial con alcances para toda la Casa de Estudios. La revista dejó de publicarse y nadie ha explicado los motivos.

Tuve participaciones en el Coloquio de Literatura y en el Simposio de Historia y Antropología, y en años más recientes, en Horas de Junio y en el Encuentro de los que Leen con los que Escriben.

Ocupé, casi de manera permanente, una butaca en el auditorio Emiliana de Zubeldía para ver teatro y escuchar música en cuanto concierto se producía.

En los rectorados de Pedro Ortega Romero escribí la Historia General de la Universidad de Sonora en cinco tomos, y en el segundo rectorado un Diccionario Histórico y Biográfico de la Universidad que no se ha publicado. Me grabaron un documento sobre la misma historia que entiendo está en proceso de edición.

A mi despedida de la Universidad no asistió un solo funcionario de la actual administración. No tenían por qué hacerlo, desde luego. Sólo soy un oscuro universitario que pasó por aulas, oficinas, foros de la Casa de Estudios que comienza a diluirse.

 

carlosomoncada@gmail.com