¡Ábranle los ojos a AMLO, que respete el derecho de los guarijío!

¡Ábranle los ojos a AMLO, que respete el derecho de los guarijío!

Con buenas razones le brillan los ojos a los gobernantes cuando se anuncia una inversión. Eso implica fuentes de trabajo, pago de contribuciones circulación de dinero

Si no quieren quedarse atrapados en el Congreso, repartan la chamba
¿Cuándo le harán la pregunta clave a los candidatos de Hermosillo?
Que fue Calderón el clavo ardiendo al que se agarró Padrés

Carlos MONCADA OCHOA

  Con buenas razones le brillan los ojos a los gobernantes cuando se anuncia una inversión. Eso implica fuentes de trabajo, pago de contribuciones circulación de dinero. Pero no ha de tratarse, claro, de cualquier inversión. Que venga a establecerse una editorial pornográfica o un cabaret con prostitutas, es para de inmediato rechazarlas.

  Tampoco debe dar gusto que intenten invertir violando derechos reconocidos ya por la Suprema Corte y derechos históricos fundados en documentos, de una etnia y ello, por añadidura, atentando contra la salud de la gente. Eso se haría si se reactiva la construcción de la Presa Pilares, en la región de Álamos, como lo acaba de anunciar el presidente López Obrador.

   Ésta no es una historia nueva. En mi libro “Asalto a Sonora. Curso intensivo de corrupción 2009-2016”, que apareció en las primeras semanas de 2015, digo:

   “Los guarijío viven de lo que le arrancan al monte para alimentarse y fabricar artesanías. Un decreto presidencial de 1982 les reconoció la propiedad sobre sus tierras que eran invadidas impunemente por los caciques de la región, como lo serían poco después (y hasta la fecha) por los narcotraficantes. Este decreto obliga a consultar a la tribu sobre cualquier uso que las autoridades de cualquier nivel pretendan dar a su territorio”.

  El gobernador saqueador Padrés armó la trampa de una asamblea espuria con individuos ajenos a la tribu e hizo circular documentos en términos técnicos no comprensibles, para fingir que estaba haciendo una consulta. Los guarijío demandaron y obtuvieron el amparo de la justicia federal asesorados por el Dr. Jesús Armando Haro, de El Colegio de Sonora; Ramón Martínez Coria, de la Organización Foro Civil para el Desarrollo Sustentable A. C. y Alejandro Aguilar Zéleny, del INAH. Y emprendieron una batalla legal que la Suprema Corte resolvió en definitiva (EN DEFINITIVA, repito) hace unas semanas. Sin el consentimiento de los sonorenses  guarijío que viven allí, no puede construirse la presa.

  Cuando publiqué mi libro la Corte no había resuelto, pero creo que conserva su valor este párrafo: “Para 2015 no se aprobó partida  para la presa en el presupuesto federal, pero los intereses económicos son muy altos y el doctor Haro (que ya había sido amenazado de muerte), según lo manifestó en la reunión celebrada en la Plaza Zaragoza el 15 de enero, con ausencia total de los medios de comunicación, desconfía, pues un influyente puede hacer en cualquier momento que fluya el dinero de la Federación y del Estado. Desconfía, incluso, de que el próximo gobernador, sea quien fuere, llegue a atreverse a enfrentar a los interesados en arrebatar sus tierras a los guarijíos”.

  Como se sabe, las compañías mineras traen dinero pero no tanto como se llevan. Y dejan destrucción en la ecología sonorense y en la vida de los sonorenses.

¿SE RAJÓ GERMÁN MARTÍNEZ?

  En la mañanera de ayer, el Presidente dijo que no iba a polemizar sobre la renuncia de Germán Martínez al IMSS, pero de cualquier manera, y sin mencionar su nombre, dijo que el que sostiene una causa debe persistir y aguantar, como lo hizo él cuando le birlaron el triunfo frente a Fox y Calderón. Lo que dijo fue, en otras palabras, que Germán se rajó.

carlosomoncada@gmail.com