A ver, ¿qué es eso de los gobiernos abiertos? Explíquenme

A ver, ¿qué es eso de los gobiernos abiertos? Explíquenme

Carlos MONCADA OCHOA Suena bien lo de los gobiernos abiertos. Pero, como ciudadano, no lo voy a aplaudir sólo porque suena bien. ¿Alguien me lo pue

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Suena bien lo de los gobiernos abiertos. Pero, como ciudadano, no lo voy a aplaudir sólo porque suena bien. ¿Alguien me lo puede explicar? Hasta ahora, lo que he leído no me saca de dudas, más bien, me las aumenta.

En reciente reunión con la gobernadora, Arely Gómez, vocal presidenta del que comenzó como Instituto de Transparencia Informativa y ha cambiado de nombre tres veces, dijo que el gobierno abierto protegerá los derechos humanos de la gente, los “que sean verdaderamente humanos no por mera disposición de la ley”. ¡Recórcholis! Y si no indica la Ley cuáles son los derechos “verdaderamente humanos”, ¿quién lo determinará? ¿Cómo sabremos que este montoncito es de derechos simplemente humanos, y este otro montoncito, de derechos verdaderamente humanos? Sugiero que nos atengamos a lo que ordena la Ley.

De las tres finalidades que persiguen los gobiernos abiertos, veo muy interesante la última: “empoderar (verbo odioso, pero no hay manera ya de deshacernos de él) al ciudadano para que incida en las decisiones y programas de gobierno”. Se supone que incide a través de los legisladores que lo representan en las cámaras local y federales; o por medio de sus partidos políticos; o mediante cartas a los medios de comunicación; o gracias a la presión en mítines y manifestaciones públicas. ¿Qué tipo de nueva incidencia es la que ahora mencionan?

Si nos prometen un gobierno abierto significa que el actual es gobierno cerrado. ¿En qué consiste la diferencia? Pongo un ejemplo que podrá ilustrar mi duda. Hace dos semanas me presenté en las oficinas del director general del ISSSTESon y le dejé con su secretaria mi nombre, números telefónicos, etcétera, solicitando una entrevista. Ni la secretaria ni, mucho menos, el director (¿Clausen va con una s o con ss?) se molestaron en informarme que no; simplemente, me ignoraron, ¿Esto se debe a que estamos en un gobierno cerrado? ¿Y si se convierte en gobierno abierto, me dará la cita el director del ISSSTESon?

(El ejemplo es real, pero sólo lo usé como ejemplo. Que ni me hablen porque no me interesa entrevistar al interfecto).

No es necesario que alguien se moleste en contestar mis interrogaciones (me curo en salud porque, de cualquier modo, nadie se va a molestar). Yo seguiré investigando, por mi cuenta, qué es un gobierno abierto. A la mejor es una maravilla. No quiero perdérmelo.

 

BANQUETAS PARA CIVILIZADOS

Anteanoche caminaba hacia la Sociedad Sonorense de Historia con paso lento, cuidándome de las piedras, los hoyos, los niveles desiguales de las banquetas, atento a no tropezar. Extrañaba las banquetas anchas y parejas de mi tierra (Ciudad Obregón), sobre las que puedo caminar e ir leyendo un libro.

De pronto, más o menos en el cruce de la Rosales con la Morelia, ¡que encuentro una banqueta como aquellas de Cajeme! Es lo que han estado haciendo las brigadas que cercan trechos de las viejas, estrechas banquetas, para ampliarlas. Le han quitado a los dictatoriales automóviles al menos un carril, en favor de los peatones. ¡Bien Maloro, gracias! Pronto llegará el día en que caminaré por las nuevas banquetas y leeré al mismo tiempo. Claro, con los ojos bien abiertos al cruzar en la esquina.

 

carlosomoncada@gmail.com